Qué automatizo yo

Qué automatizo yo en mi propio negocio (y qué no)

Voy a a contarte exactamente qué tengo automatizado en NotionVan.

La pregunta me llega en casi todas las sesiones. «Y tú, ¿qué usas para lo tuyo?» Tiene todo el sentido que la hagan: alguien que se dedica a automatizar procesos y tiene el suyo propio manga por hombro no es muy de fiar. Es como ir a una dieta que te recomienda un dietista que come fatal. Igual puede tener razón en todo lo que dice, pero no se Rick…. la cosa no convence.

Lo que sigo aquí no es un discurso de ventas. Es lo mismo que aplico cuando me siento con un cliente: el proceso primero. La herramienta, después. Y el criterio para decidir qué tiene sentido automatizar, antes que todo lo demás.

Eso es lo que voy a explicarte: el montaje real, por qué está así, y las cosas que decido no automatizar, que son igual de instructivas.

El embudo que funciona solo y por qué cada parte está ahí

NotionVan tiene un embudo de captación bastante sencillo, y cuando lo cuento en voz alta suena a más de lo que es.

Alguien llega a la web, visita la página de auditoría y, si le encaja lo que lee, agenda directamente una sesión conmigo en TidyCal. El calendario está embebido, la reserva queda confirmada sola, y desde ese momento ya no tengo que intervenir hasta la llamada. Make.com recoge los datos de la reserva y los vuelca en Systeme.io, que es donde queda registrado el contacto con todo lo que necesito saber antes de aparecer en pantalla. El CRM en Notion se actualiza solo.

¿Por qué está montado así? Porque el proceso de reservar una llamada de veinte minutos no necesita que yo esté encima. No añado nada. La máquina no se olvida de enviar la confirmación, no pierde el correo del interesado, no tiene un día malo y se le pasa. Hace exactamente lo mismo cada vez, igual que la anterior. Lo suyo es que lo haga ella.

Lo mismo pasa con el lead magnet. Cuando alguien descarga el checklist de 27 tareas que puedes automatizar, la secuencia de cinco correos sale sola. Cada uno espaciado, cada uno con un tema concreto. Esa secuencia me representa bien, le da contexto a quien la recibe sobre cómo pienso, y funciona tanto si estoy en una reunión o como si estoy durmiendo. Monté esa cadena una vez y desde entonces trabaja en automático.

La calculadora de tiempo perdido que vive en la página de auditoría la llevo yo también, aunque tiene un papel distinto. No la uso para captar; la uso para que la gente llegue a la llamada habiendo hecho ya el ejercicio de calcular qué le cuesta el proceso que quiere resolver. Eso nos ahorra a los dos veinte minutos de contexto en el arranque. El número que saca la calculadora es el primero que ponemos sobre la mesa.

El principio

Montas la automatización una vez. A partir de ahí, trabaja sola.

Si el proceso es siempre igual, puede hacerlo una máquina. Si cambia según quién tienes delante, mejor no.

Lo que decido no automatizar

Hasta aquí lo que va solo.

Ahora viene la parte que me parece más interesante.

Hay una cosa que no automatizo, y es de las que más me preguntan: las comunicaciones con mis clientes. Las de verdad, quiero decir. Las notificaciones sí: un «tu reserva está confirmada», los correos de la secuencia que ya te conté, ese tipo de cosas que son iguales para todo el mundo y no dependen de con quién estoy hablando. Eso lo manda la máquina y bien está.

Pero cuando es un mensaje para una persona concreta (una respuesta, un seguimiento, algo que lleva mi nombre detrás), ahí no me sale delegar el envío. No me quedo tranquilo si no soy yo quien le da al botón de enviar.

Y no es por desconfianza en la herramienta. Podría montarlo para que saliera solo; técnicamente es lo mismo. Es que hay algo en ese «enviar» que no quiero quitarme de encima: es el momento en que decido que eso, tal y como está, es lo que quiero decirle a esa persona. La media frase que cambio a última hora porque conozco al cliente y sé que se lo va a tomar mejor así. Eso una máquina no lo ve.

Así que lo tengo montado justo al revés de como lo vende casi todo el mundo: «el bicho» hace la parte pesada (junta los datos, me prepara el borrador, me lo deja delante) y yo hago la parte de un segundo, que es leerlo y darle a enviar. Me ahorra el trabajo mecánico entero y me deja quedarme solo con la decisión, que era lo único que no quería soltar.

Fíjate que es lo mismo que hago con mis clientes: no les quito el criterio, les quito el tecleo.

El criterio que lo decide todo

Detrás de cada una de esas decisiones hay siempre la misma pregunta: ¿esto mejora con una máquina o empeora?

Y hay una respuesta que vale para casi todo: mejora si la máquina lo hace igual que tú. Empeora si necesita saber quién tienes delante.

Pienso en un mecánico.
Un mecánico puede mandar recordatorios automáticos de revisión, puede confirmar citas sin levantar el teléfono, puede generar la factura sola cuando el coche sale del taller. Todo eso tiene sentido delegárselo a un sistema: el proceso es el mismo para todos, la máquina no se equivoca, y el mecánico puede dedicar ese tiempo a lo que sabe hacer. Pero el diagnóstico de qué le pasa al coche lo hace él en persona.
Si automatizas el diagnóstico, o te inventas el problema o te lo pierdes.

Los dos son malos.

El mecánico

La captación de clientes nuevos funciona igual.
La parte logística, la que no cambia de una persona a otra, la hace el sistema.

La parte donde importa quién tienes delante, donde el valor que puedo aportarte depende de entenderte a ti y no al cliente de antes, esa me la quedo yo.

Al final el criterio que uso para NotionVan es exactamente el que te explicaría si vinieras a hablar de tu negocio: mapear primero qué ocurre en cada paso, quién lo hace, cuánto tiempo lleva, qué pasa si nadie está.

Con eso sobre la mesa ya ves solo qué tiene sentido automatizar y qué es mejor dejar como está. Y casi siempre la lista de «mejor dejar como está» es más larga de lo que la gente espera.

En la pieza ¿Cuánto cuesta automatizar un proceso? explico los factores que hacen que una automatización tenga sentido o no, incluido el que casi nadie mide: cuánto te cuesta cada mes seguir sin cambiar nada.

Lo que puedes llevarte de esto

No te cuento el stack de NotionVan para que lo copies. Tu negocio y el mío probablemente no se parecen en nada, y las herramientas que funcionan aquí puede que no sean las tuyas.

Lo que sí puedes llevarte es el orden. Primero el proceso. Luego decides si tiene sentido que lo haga una máquina. Y si la respuesta es que no, eso también es una decisión válida; no todo lo que se puede automatizar conviene automatizarlo.

Si quieres mirar juntos qué tiene sentido en tu caso concreto, en veinte minutos puedo ayudarte a verlo.

Sin coste, sin compromiso.

Empieza por una llamada.

Javi Collado

Javi Collado — Consultor de automatizaciones y sistemas operativos para pymes en Algeciras y el Campo de Gibraltar. Antes en Apple y Maersk. Ahora quito el trabajo manual de en medio para que tu equipo resuelva, no copie datos de una pantalla a otra. Presencial en la comarca; en remoto, donde el proyecto lo pida. Más sobre mí →

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